miércoles, marzo 26, 2008

Arte, fervor y frío en las calles castellanas


Admiré el arte de la imaginería castellana.
Con el termómetro bajo cero y el brillo en los ojos, el público aguarda en silencio la salida del paso de Jesús Flagelado, una talla barroca de Salvador Carmona de 1760, de gran valor artístico.
Un viento helado impide mantener viva la llama de las velas, pero se mantiene un silencio que se corta y pone calor a la noche la emoción y el recogimiento que acompaña el paso solemne de los cofrades. Algunos arrastran sus pies descalzos sobre las piedras rodadas, otros llevan sobre los hombros el peso del trono, manifestando sacrificio, dolor y promesa.
La sobriedad, el frío, la penitencia , ante la fachada plateresca de la Clerecía, cuando aparecen las imágenes de los pasos, hacen detener el tiempo, mientras suenan piezas religiosas de Haendel y Schubert en la noche gélida salmantina.

1 comentario:

el diente del león dijo...

Y asabes que en Valladolid también los termometros bajan, pero nos protegemos como podemos. Nos apretamos y calentamos los unos con los otros y, así, las emociones son mayores.