lunes, noviembre 27, 2006

Puente Romano en Zamora




Río Duero, austero y señor
enjoyado por el puente romano
a su paso por Zamora.
Grandes poetas han cantado en sus poemas la humildad de su belleza, cuando es jóven y cuando se rinde en el mar.


( imagen tomada con una luz de otoño al atardecer)
Este romance de Gerardo Diego es admirable


Río Duero, río Duero
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.
Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.
Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.
Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.
Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada
sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.
Gerardo Diego

5 comentarios:

Maypi dijo...

No conocía este poema de Gerardo Diego. Gracias por la cultura Loli. La foto es preciosa

gaia56 dijo...

es precioso el poema..
hace dos sábados hice casi esa misma foto en Zamora... bella.

gaia56 dijo...

me desapareció el comentario que había hecho...
Loli te decía que es precioso el poema y que hace dos sábados estaba yo haciendo la misma fotografía en Zamora... con el reflejo de los ojos del puente en el río Duero.
bella fotografía...

El león de corazón dijo...

..y ahí también estaba yo. Bueno, casi. Estuvimos en Zamora, como otras veces, para compartir ese momento con la familia, con lo que nos importa. También estabamos unidos en el mismo sentimiento, casi cogidos de la mano, en espíritu, como otras veces, como siempre.

Mariadolcas dijo...

El León está siempre en mi espíritu, pues no sé si yo soy tu sombra o tú eres la mía, el caso es estar.
Carmen, esta es una imagen del Duero que siempre me hace parar, pensar, reflexionar...tiene embrujo para mi, me quedo meditando en esa eterna estrofa olvidada del poema de Gerardo Diego