lunes, febrero 05, 2007

Para Berta



Dedicado a una niña preciosa que está aprendiendo el oficio más difícil, que es vivir





¡He perdido mi nariz!


Se llamaba Bertolino,
salía siempre a la pista
con su chaqueta de cuadros,
con la cara muy pintada
y pantalones muy anchos.

“He perdido mi nariz”,
lloraba con gritos altos,
y los niños le decían
“¡No! que la tienes ahí”
la buscaba en el sombrero
y los niños más reían.
“No quiero ser un muñeco”.
Con zapatones hambrientos
daba piruetas de sapo,
se reía a carcajadas
entre tropiezo y tropiezo.
De su gran boca encarnada
sacaba risas y flores
que a los niños regalaba
sonando palmas y aplausos.
¡Bertolino, Bertolino!

Después de apagar las luces,
bajo la carpa del circo,
con los ojos entornados
sigue tocando el violín,
dentro de su soledad
hasta que vuelva a la pista,
donde con juegos de manos,
pierda otra vez su nariz.

(Os invito a que entréis en el vínculo de Encadenados y veáis nuestro programa de febrero)




3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias en nombre de Berta por la dedicatoria. El próximo día que venga a casa, se lo voy a leer, y la diré en voz bajita, que cuando sea mayor quiero que tenga la alegría y la ternura de Bertolino. Besos mil.

gaia56 dijo...

Loli pues sí, como dijo Ana yo también quiero ser Berta.
Precioso poema y suerte para Berta en ese oficio que todos seguimos aprendiendo cada día.
Besinos.

El león domado dijo...

Todos somos un poco como Bertolino: perdemos los rasgos de nuestra identidad y necesitamos, a veces, la ayuda de la mirada mas inocente para encontrarla. Preciosa historia para intentar buscar esa nariz perdida, esa infancia olvidada.
Un beso